Empezando por el Fin…

 

 

Nace de un viejo borrador paterno escrito a máquina portátil “Olivetti” , como se solía hacer por aquel entonces, cuando uno buscaba su tiempo, su nexo de unión, su soledad, su espacio, introspectivamente su verdadera voz y reflexionaba seriamente mientras sonaban a ritmo aquellas teclas de metal que iban golpeando con furia y coraje aquel espacio en blanco,  hasta que sonaba la campana como final de renglón  y comenzaba el próximo asalto….

Sí,  en esta semana tan significativa que hallamos este viejo borrador en la casa paterna, que casualmente coincidió con el cumpleaños y aniversario de su fallecimiento, me recordó aquel pensamiento que decía el filósofo Heidegger…

Los humanos somos seres para la muerte, y como es un tema que incomoda, no lo aceptamos. Sabemos perfectamente que estamos “condenados a morir”, pero nos comportamos como sino lo supiéramos . 

Esta verdad podríamos dividirla en dos caminos; una modalidad del todavía No, me falta tanto para morir que no me tomo la molestia de pensar en ello.  Y la otra, sé que me voy acabar pero eso no me impide hacer planes de futuro.

Aquí surge la batalla entre la existencia inauténtica y la auténtica, la primera se vive pendiente de los planes de futuro para negar que morirán , y la segunda saben que morirán pero eso no les impide vivir, incluso pueden vivir con más alegría , ya lo que provoca angustia no es la muerte en sí misma, sino hacer como si no existiera…. ¿ Qué haríamos hoy, si supiésemos que moriremos mañana ?…

Lo único que voy añadir es que ninguno de nosotros escaparemos de ese momento de auténtica verdad  ” Soledad de la Noche”,  uno de los miedos más temidos por todos, en ese momento sabremos si hemos paseado por la vida con múltiples máscaras o con la cara descubierta.

Aquí dejo este viejo borrador transcrito sin tocar ni una sola coma; tan solo un borrador con una imagen familiar actualizada.

image

 

   “SOLEDAD DE LA NOCHE”

Ávido busco la noche
para calmar la soledad,
la rutina de la nada
ahoga las pasiones
y lo que soñamos
puede ser verdad 
un cúmulo de sinrazones
que despertarán la realidad.

En la noche oímos
los pasos de los hombres, que
se alejan por calzadas húmedas ;
pasos con fatiga, sentimos,
nadando en mar de dudas y
meditando en tiempo ido,
la noche oculta su dolor y
el silencio, es olvido.

Con la quietud de la noche
en la amistad se piensa
en esa que dura
más que piedras del camino,
no en la de reproche
que el mundo hace impura,
de otro modo, preferible es
morir o partir, sin destino.

Porque de día existe…
¡¡o creo existir !! eso,
eso pienso observándome
contemplo a mis dos manos
ya rugosas, transparentes
cuál sarmientos secos
reposan de indolencias,
mis pies están cansados,
lentos en el arrastre, ya
sin riego, quedan yertos.

Apenas siento dolor
bien físico o mental
en este gran desierto
exento de calor, vivo.

Aquí estoy confinado
en purga de rencor
de algo ya pasado
que trajo el desamor
de una noche fatal.

El ayer yace ahí callado,
dura eternamente
el dolor no, ha cesado.

Mañana partiré sin adiós
porque es colmado mi destino;
me espera la ausente
aquella que iluminó
mi largo camino…
hasta alcanzar el presente.

Dejaré así, esta soledad
que me lleva a la muerte
impuesta por la necedad,
dejaré esa noche larga
¡¡ sin suerte !! será ,
un crimen de la sociedad
¡¡ mezquinos !!, que derribaron
aquello más querido, y
deseando su bien, lo mataron.

Si hay quien la sufriere la soledad
¡¡ ayúdale tú , Dios Santo !!
que lento se apaga y muere
en silencios de su llanto
¡¡ pero muere !!.

(José Barbeito Naya)

A medida que voy escribiendo me viene el recuerdo de muchos años atrás , de aquella repetida imagen paterna escuchando a todo volumen Caruso, aquel viejo vinilo de Luciano Pavarotti interpretando un tema compuesto por Lucio Dalla.

En aquellos años cuando salía de casa y dejaba a mi padre disfrutando con su vinilo, según traspasaba la puerta me acompañaba escaleras abajo, el peso, el retumbe de esa melodía que parecía fecundar parte de mi alma, …..mi querido viejo no hacía las cosas sin más, era sumamente retorcido y claro al mismo tiempo, muy suyo. Jajaja.!!!!

Al final con los años, un buen día se me dio por buscar la letra y la historia de Caruso, y entendí porque cierta música te toca por dentro, sobretodo cuando ya estás fecundado. Así que la historia que contó Dalla sobre los últimos días de Caruso, dan que pensar, ser consciente de que vas a morir, y no dejar de vivir hasta el último segundo con mágica ilusión.

No me importa si la historia es real o no, lo que me importa es la autenticad de que muchos a lo corto o largo de su vida, deciden, sonríen, luchan y viven parecido hasta el último aliento. No tiene que ser por alguien o algo en en concreto, sino por la vida en sí, partiendo de la premisa de que la vida en sí es un acto mágico , un regalo con fecha de caducidad, y nos guste o no en algún momento aceptaremos su final del paseo.

HISTORIA  DE LA CANCION “CARUSO”- La primera y original versión de esta canción fue escrita y cantada por Lucio Dalla, que dedicó esta canción a Caruso después de haber estado en Sorrento y haber quedado impresionado por la belleza de esta ciudad.
A Lucio Dalla se le estropeó el barco y en Sorrento solo había disponible el lujoso apartamento en el Grand Hotel Excelsior Vittoria, donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida y donde se conservaban intactos sus libros, sus fotografías y su piano.
Angelo, que tenía un bar en el puerto le contó esta historia … y él nos la regala con música.

Caruso estaba enfermo de cáncer en la garganta y sabía que tenía los días contados pero eso no le impedía dar lecciones de canto a una joven de la cual estaba enamorado. Una noche de mucho calor no quiso renunciar a cantar para ella que lo miraba con admiración, así que, aún encontrándose mal, hizo llevar el piano a la terraza que daba al puerto y empezó a cantar una apasionada declaración de amor y sufrimiento. Su voz era potente y los pescadores, oyéndole, regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza. Las luces de las barcas eran tantas que parecian estrellas o quizás las luces de los rascacielos de Nueva York… Caruso no perdió las fuerzas y siguió cantando sumergiéndose en los ojos de la muchacha apoyada al piano. Esa noche su estado empeoró. Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles. Esta canción narra el drama de esa noche… con luces y sombras del pasado… con muerte y vida…
Un hombre enfermo que busca en los ojos de la muchacha un futuro que ya no existe…
Un testamento de amor, este fue su último concierto,  y este fue su excepcional público… el mar, las estrellas, los pescadores, las luces de las barcas y su amada.

 

 

 

 

 

9 comentarios en “Empezando por el Fin…”

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